Al exponer mis problemas al resto del grupo lolailo me miraban todos con cara de no entender nada. Al parecer la temperatura era la idónea para el encadene, y prueba de ello fueron los triunfos que se llevaron a casa (Emi por favor corrige esto si está mal):
- Emi, la Tenaza Torrelagunense: dos sieteamases encadenados y un sietebe VPS. Ni una copla salía de sus labios. Creo que maquinaba en silencio qué hacer para volver a Valdegobía. ¿Abrirá Cerrajerías Sevilla una delegación en Espejo?.
- Mimi: encadenó uno de los sieteamáses de Emi y eso que lleva 4 meses desaparecido.
- Álvaro: se dejó un sieteamás VPS. En cuanto deje la vida nocturna se la lleva.
- Javi y Mónica: que viven en Torrelaguna y asiduos de Cuenca encadenaban todo lo que se les ponía por delante: Javi todo lo que estaba por debajo de ochoá, y Mónica solo los sieteamases, porque los seisás “tenían pasos muy duros”.
- Rolabella: no mantiene la lolitud, pero salva la dignidad del viaje al encadenar un seiscé y un seisbemás. Ha caído un mito. Creía que el seisbemás patonero era el grado más duro del mundo, pero en Valdegobía se han aplicado también.
En fin, después de rollos encadenatorios paso a lo que verdaderamente cuenta. Emilio se ha inventado un gorro que va a revolucionar el mundo de la escalada, reíos de las gafas prismáticas esas, ¡llega el gorro para chapajes de pánico!
ACHÍS (pronunciado con moquillo cayendo de la naríz)